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Imaginacion, es todo lo que se necesita ..mis mas humildes saludos
y admiracion por esto Lawrence Carbajal.
Se abre la puerta. El artista la jala de la correa.
Avanza despacio, nerviosa. Todos la observan:
periodistas, intelectuales, decenas de cámaras.
Su cuerpo perfecto de 18 años, desnudo, moviéndose
a cuatro patas. La expresión de su rostro.
Cientos de flashes nublan su vista. Es la estrella
de la instalación.
Se trata de “chicha” la perrita. Así fue
bautizada para la exposición. Su nombre real
es Claudia, pero se eligió uno más acorde al
papel que desempeñaría durante los próximos
tres días.
En esa posición sus pechos se ven aún
más grandes de lo que ya son. Conforme avanza,
sus lindas nalgas, su vagina totalmente depilada
y su impecable ano, se vuelven el interés del público
que va dejando atrás. Hombres y mujeres.
Todos la observan. La critican. Murmullos, gritos.
No puede distinguir las palabras. Se detiene,
dudosa, incierta. “¡Camina perra!”. Voltea a todos
lados tratando de identificar de dónde vino
esa voz. Un fuerte jalón en su cuello la obliga a
seguir su camino. Ya no es un ser humano. Es
una perra.
El milagro del arte
- 56 - El artista abre la puerta de la jaula mayor, que será la
residencia temporal de la chicha. Quita la correa de su collar
y la empuja hacia adentro con una patada en las nalgas. La
puerta se cierra. Su libertad ha terminado.
La jaula es el escenario principal. Se parece mucho a
esas que usan en los circos para los tigres y leones. Tiene
varias puertas a su alrededor, como cuando llevan a un tigre
enjaulado y abren la puerta para que entre el animal y dar
un “show”. La diferencia es que los espectadores se pueden
acercar tanto que pueden llegar a meter los brazos en la jaula.
No hay asientos lejanos. Entre más cerca mejor. La instalación
es vivencial. Los espectadores se convierten en actores improvisados.
Del lado de los visitantes no existe entrada alguna a
la jaula, pero del lado restringido hay cinco. Una de ellas es
precísamente por la que acaba de ingresar la “chicha” (diminutivo
de “Claudita”), la cual es la más cercana al público.
Se puede casi tocar. Los espectadores rodean ahora toda el
área disponible para poder ver a la perrita en su jaula lo más
cerca posible.
La blancura de su piel contrasta con el color negro de
su largo cabello y del collar que porta como señal de su actual
condición. La chicha explora el lugar, olfateando. La incomodidad
del piso se refleja en sus articulaciones. Tiene prohibido
ponerse de pie o decir alguna palabra. Se debe comportar
como la perra que es.
Una jaula más pequeña se acerca, empujada por un
entrenador. Contiene a uno de sus próximos compañeros. Un
dálmata. Es puesta en una de las entradas y se abre la puerta.
La chicha permanece en su posición, en sus cuatro patas, esperando
a su pareja. Éste huele su trasero cuidadosamente
y de inmediato la monta buscando su reproducción. El gran
espectáculo ha comenzado. Un perro teniendo sexo con una
perra humanoide. El público se emociona y sus voces se escuchan
cada vez más fuertes.
La chicha disfruta del acto. El sexo sin protección es de lo
mejor. Se puede sentir todo. Olvidarse de condones y métodos
anticonceptivos. No importan las cámaras ni los espectadores.
Sólo importa el placer que siente en este momento. La agilidad y
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el tamaño del miembro de su pareja superan a la mayoría de los
hombres con quienes ha estado. Eyaculadores precoces, impotentes,
sin condición física, en fin. Por el contrario, el dálmata es
un viril atleta. Todo un semental. Se siente tan diferente, tan rico.
“Sexo sin protección y sin consecuencias” fue lo que
más le llamó la atención a Claudia cuando su maestro de
pintura, un reconocido artista, le planteó la idea de participar
en una instalación para su próxima exposición pictórica en la
mayor galería de la ciudad. Claro, además del dinero que le
permitiría dejar su empleo de mesera, y la fama que obviamente
impulsaría la carrera de esta joven estudiante de arte.
El pene del dálmata crece aún más dentro de la vagina
de la chicha, presionando su clítoris, acelerando su orgasmo. El
semen golpea las paredes inundando la intimidad de la perra
mientras ésta tiene la mejor experiencia de su vida. Nunca ha
sentido tanto líquido viril en sus entrañas. Le encanta.
“Las probabilidades de embarazo son cero. Los genes son
incompatibles.” Las mejores experiencias de Claudia fueron las
veces que no utilizó condón. Pero desde hace mucho tiempo no
lo hacía de esta manera por tanto riesgo. Aún más que las enfermedades,
la posibilidad de quedar embarazada nunca ha sido
una opción. Sus padres nunca la entendieron y no los quería
volver a ver. Abandonó su casa poco antes de cumplir los dieciocho,
cuando terminó la preparatoria. Nunca apoyaron su idea de
estudiar nada que tuviera algo qué ver con el arte. Literatura,
teatro, pintura, todo eso era para vagos.
No, nada de hijos. Le estorbarían en su camino a ser
una artista. Además, ella no sería una buena madre, y menos
con el ejemplo de sus padres ahora divorciados. Ambos pensando
siempre en sus propios intereses, sin preocuparse por
sus hijas. Ahora cada quien tiene otros hijos con sus nuevas
parejas. Los matrimonios ya no funcionan y las parejas “libres”
tampoco crean un ambiente muy favorable.
La pareja canina está “pegada”. El macho no logra
separarse de la hembra a pesar de los movimientos. La chicha
continúa excitándose por la agitación, los líquidos en su inte-
58 - rior y el gran tamaño del órgano que bloquea su entrada. Está
extasiada. Ningún hombre le dio dos orgasmos seguidos con
una sola penetración. El perro es el mejor amigo del hombre,
pero el mejor amante de la mujer.
Finalmente, los órganos ceden. La pareja se separa.
Un silbido llama al macho a su jaula y la puerta se cierra. La
hembra queda tirada en medio del escenario principal, con su
vagina satisfecha y llena de semen, chorreando.
Se da un receso. El artista plástico inicia su entrevista
con los medios. Empieza explicando la razón de elegir el tema
de la zoofilia y las grandes similitudes entre el ser humano
y los animales. “El hombre es un animal político, pero sigue
siendo un animal.” Las cámaras lo siguen en su tour pictórico
por la galería, aunque el interés principal sigue estando en la
perra que alguna vez fue humana.
Los canes machos fueron elegidos tanto por el tamaño
de su miembro como por su grado de obediencia, explica el
artista. “Y es que tampoco queremos accidentes”. Todos son
entrenados y han sido revisados para evitar cualquier infección
o daño al ejemplar femenino. Por otra parte, las fechas del
evento fueron elegidas por coincidir con el periodo de máxima
fertilidad de la hembra. Esto, para que su olor atraiga y excite
más a los machos. “Podrán hacerle preguntas a ella directamente
el domingo por la noche, durante una conferencia de
prensa, cuando el hechizo termine y vuelva a ser humana.”
El espectáculo se reanuda con un labrador en el escenario.
El público observa con gran interés, sin perder detalle
hasta la culminación. Continúa un pastor alemán y finalmente
un gran danés lleva a la chicha al mayor paraíso de todos.
Cada ejemplar tiene un pene aún mayor que el anterior. Su
joven e inocente carita humana refleja un estado máximo de
placer íntimo.
Se anuncia el final de la instalación por ese día. La
hembra es llamada a ocupar su jaula en la que apenas cabe.
Es del mismo tamaño que las de los machos. No hay motivo
alguno para privilegiarla con una de mayor tamaño sólo por su
apariencia antropomorfa.
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Los medios y los intelectuales se retiran para redactar
su visión del evento, mientras la chicha se recuesta en su
pequeña jaula en posición fetal. El resto de los invitados abandona
el lugar conforme las luces se apagan.
El programa sigue su curso. Viernes, sábado y domingo
con un show cada dos horas durante el día y cada hora durante
la noche. Son cuatro machos para que siempre esté lleno de
energía el semental en turno.
Llega el fin del hechizo. La vagina de la chicha escurre el
semen del gran danés que la acaba de montar. El artista abre
la puerta y la llama. Amarra la correa al collar de la perrita para
llevarla al área de prensa. Todas las miradas presentes buscan
disfrutar de los últimos momentos caninos de Claudita.
Los asientos reservados para la prensa están llenos. El
resto del espacio se satura con el público asistente. Todos ansían
ver la transmutación interna de esta mujer-perra. Atentos,
observan su aparición en escena.
Después de tres días en esta condición, la chicha ya no
siente nervios. Se ha acostumbrado al público. A ser observada
desnuda, en las situaciones más íntimas: coger, comer, mear y
cagar. Sin embargo viene una situación a la que aún no se ha
enfrentado: una conferencia de prensa. Responder cualquier
pregunta que le hagan los reporteros. Hurgarán en su intimidad.
Lo sabe. De cualquier forma, será en su condición de humana,
lo que la tranquiliza un poco.
El momento ha llegado. Las miradas se clavan en su
cuerpo. El artista le quita el collar terminando con el encanto.
La chicha se pone de pié. Vuelve a su forma humana. Se transforma
en Claudia, la jovencita. Las cámaras capturan el cambio.
La audiencia aplaude al fin de la transfiguración. Recibe una
gabardina para cubrir su desnudez. El collar va a un estante
reservado previamente y pasa a formar parte de la colección.
Da inicio la conferencia de prensa. Claudia se enfrenta
al micrófono mientras su maestro señala al reportero en turno
para lanzar una pregunta.
- 60 - -¿Quién es mejor, el hombre o el perro?
- ¿A qué te refieres?
Sabe exactamente la intención de la pregunta, pero quiere
un poco más de tiempo para pensar en la respuesta. Aún siente
su vagina llena de semen.
-Al sexo, ¿qué prefieres, un hombre o un perro?
Busca la manera de decirlo sin revelar nada de su vida
privada. Decide utilizar una frase trillada.
-Un perro no te puede dar el amor que te puede dar un
hombre, pero sí son muy buenos en el sexo. Ya lo deben haber
notado. Siguiente.
-¿A qué sabe la comida de perro?
Durante su condición de perra tuvo que vivir como tal,
incluyendo la parte de la comida. Un plato con purina y otro
con agua. Bastante difícil comer sin usar las manos. Y peor aún
para beber agua. Tenía que cerrar los ojos y meter toda la cara
para poder dar unos sobros y luego sacarla para respirar.
-Sabe a All-bran y todas esas barras de fibra. Yo pensé
que iba a saber mal, pero no tanto.
-¿Y no te aburrías de comer siempre lo mismo?
-Hay seres humanos en peores condiciones. Muchos que
desearían poder comer eso tres veces al día. De eso se trata
todo esto, de ver la similitud entre los hombres y los perros. El
siguiente.
Una respuesta inteligente que refleja su sensibilidad
humana. Muy bien.
-¿Qué fue lo más incómodo de vivir como una perra?
Definitivamente no hay duda.
-No tener un baño a donde ir. Tener que hacer en cuatro
patas. Especialmente cuando estaba en la jaula chica. Y lo peor,
¡no poder limpiarme! Tener que aguantar sucia hasta la hora de
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la ducha, donde nomás me aventaban agua desde afuera con la
manguera. Pero bueno, el que sigue.
Ésta vez se dejó llevar por la emoción. Debe calmarse.
Respira profundo.
-¿Qué piensa tu familia? ¿Tus papás están orgullosos?
El punto más sensible y más difícil. Trata de mostrarse
serena, pero tampoco quiere mentir.
-No sé. No vivo con ellos. Nunca han estado orgullosos
de mí y no sé si ahora lo estén. Tampoco creo que les importe
mucho.
-¿Les contarás a tus hijos sobre esto?
De nuevo la cuestión familiar. Lo mejor es continuar con
las frases trilladas.
-Al parecer hay muchas fotos y videos de mí estos días,
así que sería muy difícil ocultarlo. Aunque no pienso tener
hijos por el momento. Quizá después... mucho después. De
cualquier forma, esto es arte y no hay de que avergonzarse.
Soy una artista, no una estrella porno.
-¿Te pagaron?
-Sí.
-¿Cuánto?
-Lo siento, esa información no la puedo revelar.
El artista toma el micrófono y clausura la conferencia de
prensa. Los reporteros protestan, pero esa es la idea. Dejarlos
con dudas. Ocultar lo que existe, o lo que no existe, da igual.
Eso lo vuelve más interesante, que piensen que hay mucho
más detrás de lo que han visto. El “espacio anterior” al cual no
tienen acceso. Dejar el resto a la imaginación.
La vuelta a la normalidad no es fácil para Claudia. Todos
sus compañeros la vieron en la exposición, en la tele o en
internet. Las imágenes prácticamente recorrieron el mundo. A
pesar de haberse cortado el cabello es difícil pasar desaperci-
62 - bida. Sus amigas de la preparatoria le han dejado de hablar.
No comprenden el mundo del arte. Todos los hombres piensan
que es una chica fácil que tendría sexo con cualquiera. “Si
tuvo sexo con perros, tendrá sexo con cualquier hombre”. Por
el contrario, los hombres le interesan poco, más bien nada.
Los perros son lo mejor. Al menos lo mejor que ha probado.
Quizá un caballo sea mejor, o un burro. Hay tantas especies en
el reino animal. Pero por el momento no conviene acercarse
a ninguna tienda de mascotas. Sabe que será reconocida y
tachada pervertida enseguida.
Lo positivo es que ahora es una “artista”. Tiene las puertas
abiertas para una exposición propia en cualquier galería que
desee. Debe aprovechar este momento de aislamiento social.
Como sus maestros de arte le han dicho: “Las obras maestras
han sido creadas durante los momentos de depresión y aislamiento
del artista”.
Semanas después del evento, Claudia se siente un poco
mal y decide acudir al médico.
-¡Felicidades! ¡Estás embarazada, vas a tener un hijo!
Claudia se queda seria al recibir la noticia. Eso no es
posible.
-Pero... yo no he tenido relaciones recientemente con
ningún... hombre...
Siente como si un balde de agua fría cayera sobre su
cuerpo.
No, sabe que ese hijo no es producto del Espíritu Santo.
Lo imposible ha sucedido. Eso de la incompatibilidad genética
es basura. Dentro de ella crece un monstruo, hijo de ella y uno
de los perros. Debe abortar cuanto antes. Esto ni siquiera estaba
contemplado dentro del “performance”. Hay un culpable
y es su maestro. Esa criatura no puede nacer, ni siquiera es
humana.
Llega enojada reclamándole.
-¡Estoy embarazada por tu culpa!
-No me digas que...
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-¡Sí!
-¡Por Dios! ¡Esto es lo mejor!
-¿Qué?
-Tu hijo es una obra de arte nacida de otra obra de arte.
Esto es genial. Montaremos otra exposición. Los ultrasonidos
formarán parte de la colección. Tú también debes ir creando
tus propias obras, que reflejen tus sentimientos y emociones
por el embarazo.
Esperaba una reacción totalmente distinta. Nunca imaginó
que su maestro fuera a convertir esta tragedia en arte. Pero es ahí
precisamente de donde surgen las mayores obras.
-Tendrás el parto en la galería, en vivo. Todo mundo estará
a la expectativa para ver por primera vez a tu hijo. Luego
vamos a hacer la prueba de ADN para ver cual de los perros es
el padre. ¡Wooohh, esto va a ser genial!
por Lawrence Carbajal